Isabel I de Castilla, la reina que apoyó a Colón

Isabel I de Castilla (1451-1504), llamada Isabel la Católica, fue la reina que en 1492 aceptó el proyecto de Cristóbal Colón tras años de dudas. Junto a su marido, Fernando de Aragón, protagonizó uno de los reinados más decisivos de la historia de España: fin de la guerra civil castellana, conquista de Granada, creación de la Inquisición, expulsión de los judíos y comienzo de la presencia castellana en América.

Es también una figura polémica, admirada como fundadora de la España moderna y criticada por su intolerancia religiosa. En esta página repasamos su vida, su papel en el Descubrimiento y sus decisiones sobre los pueblos indígenas.

Retrato de Isabel I de Castilla, Isabel la Católica
Isabel I de Castilla, Isabel la Católica
Nacimiento22 de abril de 1451, Madrigal de las Altas Torres (Ávila)
Muerte26 de noviembre de 1504, Medina del Campo (Valladolid)
ReinadoReina de Castilla de 1474 a 1504
FamiliaHija de Juan II de Castilla; casada con Fernando II de Aragón
Relación con el 12 de octubrePatrocinó el primer viaje de Colón (Capitulaciones de Santa Fe, 1492)

Contenido

Una princesa lejos del trono

Isabel nació en Madrigal de las Altas Torres, hija del rey Juan II de Castilla y de su segunda esposa, Isabel de Portugal. Tenía un hermanastro mayor, el futuro Enrique IV, y un hermano menor, Alfonso, de modo que nadie esperaba que reinara. Pasó la infancia en Arévalo con su madre y después en la corte de Enrique IV, en plena lucha entre el rey y una parte de la nobleza.

La muerte de su hermano Alfonso en 1468 la convirtió en candidata de los nobles rebeldes. En el pacto de los Toros de Guisando, Enrique IV la reconoció como heredera en lugar de su hija Juana, a quien sus enemigos atribuían una paternidad ilegítima y apodaban «la Beltraneja». En 1469, sin el permiso del rey, Isabel se casó en secreto en Valladolid con Fernando, heredero de la Corona de Aragón.

Grandes temas del Descubrimiento de América

Explora en profundidad aspectos fundamentales de la llegada al Nuevo Mundo como los viajes de Cristóbal Colón, las consecuencias económicas y sociales en Europa posteriores al 12 de octubre de 1492, el impacto en las culturas indígenas y las perspectivas modernas sobre el descubrimiento.

Reina de Castilla y guerra de sucesión

A la muerte de Enrique IV, en diciembre de 1474, Isabel se proclamó reina en Segovia. Los partidarios de Juana, apoyados por Portugal, le disputaron el trono en una guerra civil que duró hasta 1479. El Tratado de Alcaçovas, que puso fin al conflicto, repartió también el Atlántico entre Castilla y Portugal y está en el origen del Tratado de Tordesillas.

Ese mismo año Fernando heredó Aragón. La unión fue dinástica: cada reino conservó sus leyes, instituciones y monedas, y América se incorporó solo a la Corona de Castilla. Los Reyes Católicos, título que les concedió el papa Alejandro VI en 1496, reforzaron el poder real frente a la nobleza, crearon la Santa Hermandad y, en 1478, obtuvieron del papa la autorización para fundar el tribunal de la Inquisición en Castilla.

1492, el año decisivo

En un solo año se concentraron tres decisiones que marcaron la historia de España:

  • 2 de enero: Boabdil entrega Granada y termina el último reino musulmán de la península.
  • 31 de marzo: el edicto de Granada ordena a los judíos convertirse o abandonar los reinos. Decenas de miles salieron, el origen de la diáspora sefardí.
  • 17 de abril: se firman en Santa Fe las Capitulaciones con Colón, que zarpó de Palos el 3 de agosto.

Ese año se publicó también la Gramática castellana de Antonio de Nebrija, dedicada a la reina, la primera gramática de una lengua europea moderna.

Isabel y Colón

Colón presentó su proyecto a los Reyes en 1486, en Alcalá de Henares. Una junta de expertos lo consideró inviable, y con razón, porque sus cálculos de la distancia a Asia eran erróneos. Isabel, sin embargo, lo mantuvo a su servicio con una pensión durante años. Tras la toma de Granada, la reina aceptó finalmente sus condiciones, con la mediación del escribano de ración Luis de Santángel, que adelantó buena parte del dinero, y de los frailes de La Rábida. La imagen de la reina empeñando sus joyas para pagar el viaje es una leyenda posterior.

Las Capitulaciones de Santa Fe nombraban a Colón almirante, virrey y gobernador de las tierras que descubriese y le concedían la décima parte de sus riquezas. Isabel lo recibió con honores en Barcelona en 1493, impulsó el segundo viaje y, en 1500, ante las quejas contra su gobierno, autorizó su destitución. Lo contamos en los cuatro viajes de Colón y en el origen del 12 de octubre.

Isabel la Católica
Isabel la Católica

Isabel y los indígenas americanos

La reina tomó varias decisiones que marcaron la política de la Corona hacia los pueblos de América. Cuando Colón envió taínos para venderlos como esclavos en Sevilla, Isabel ordenó en 1500 devolverlos a su tierra y declaró a los indígenas vasallos libres de la Corona. Según una frase que se le atribuye, preguntó quién había dado licencia al almirante para disponer así de sus vasallos.

Pero en 1503 autorizó al gobernador Nicolás de Ovando a obligar a los taínos a trabajar a cambio de un salario y de instrucción religiosa, lo que dio origen a la encomienda y a sus abusos. Ese mismo año permitió esclavizar a los pueblos considerados caníbales que resistieran. Su política combinó, por tanto, la protección jurídica de los indígenas con su sometimiento al trabajo y a la evangelización, una contradicción que atravesó todo el periodo colonial.

Muerte y testamento

Isabel murió en Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504, a los 53 años. En un codicilo añadido a su testamento días antes de morir pidió a sus sucesores el buen trato a los indígenas:

«…no consientan ni den lugar que los indios vecinos y moradores de las dichas Indias y tierra firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas y bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados.»

Codicilo de Isabel la Católica, Medina del Campo, 23 de noviembre de 1504

Fue enterrada en la Capilla Real de Granada, junto a Fernando. Su heredera fue su hija Juana, y su nieto Carlos I reuniría después las coronas de Castilla y Aragón con el imperio de los Habsburgo, como explicamos en las transformaciones en Europa tras 1492.

Legado y controversia

Pocas figuras de la historia de España generan valoraciones tan opuestas. Sus defensores destacan que pacificó Castilla, reforzó el Estado, impulsó la cultura y la reforma de la Iglesia, y que su codicilo y sus decisiones de 1500 fueron el punto de partida de la legislación protectora de los indígenas. Desde 1958 existe un proceso para su beatificación, que sigue sin resolverse.

Sus críticos subrayan la persecución de conversos por la Inquisición, la expulsión de los judíos, el incumplimiento de las capitulaciones de Granada con los musulmanes, convertidos a la fuerza desde 1502, y el inicio de la colonización y del trabajo forzado en el Caribe. El debate sobre su figura está muy unido al debate sobre el propio 12 de octubre.

Preguntas frecuentes

¿Isabel la Católica vendió sus joyas para financiar a Colón?

No. Es una leyenda. El dinero procedió sobre todo de préstamos gestionados por Luis de Santángel, de la villa de Palos, obligada a aportar dos carabelas, y de socios del propio Colón.

¿Por qué se llaman Reyes Católicos?

Por el título que les concedió el papa Alejandro VI en 1496, en reconocimiento a la conquista de Granada y a su apoyo al papado.

¿Isabel y Fernando unificaron España?

Unieron sus coronas en sus personas, pero Castilla y Aragón siguieron siendo reinos distintos, con leyes e instituciones propias, hasta los decretos de Nueva Planta de comienzos del siglo XVIII.

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