Atahualpa, el inca capturado en Cajamarca

Atahualpa (h. 1500-1533) fue el último soberano del Tahuantinsuyo, el Imperio inca, antes de la llegada de los españoles. Acababa de ganar una sangrienta guerra civil contra su hermano Huáscar cuando, el 16 de noviembre de 1532, fue capturado en Cajamarca por Francisco Pizarro. Pagó por su libertad el rescate más famoso de la historia, pero fue ejecutado en julio de 1533.

Su caída no significó el final inmediato del mundo inca, que resistió todavía cuatro décadas en Vilcabamba, pero sí el derrumbe del Estado que había dominado los Andes desde Quito hasta Chile.

Retrato de Atahualpa
Atahualpa, último soberano del Imperio inca
NacimientoHacia 1500; el lugar se discute (Cuzco o la región de Quito)
Muerte26 de julio de 1533, Cajamarca, ejecutado
PadreHuayna Cápac, Sapa Inca
GobiernoSapa Inca tras vencer a Huáscar (1532)
Conocido porSu captura en Cajamarca y el rescate de oro y plata

Contenido

Hijo de Huayna Cápac

Atahualpa era hijo del Sapa Inca Huayna Cápac, que extendió el imperio hacia el norte, hasta el sur de la actual Colombia, y pasó largos años en campaña en la región de Quito. El origen de su madre y su lugar de nacimiento se discuten: las crónicas cuzqueñas lo presentan como hijo de una mujer de Quito, lo que le restaba legitimidad, mientras que otras fuentes lo hacen nacer en el Cuzco de una madre noble inca. Lo seguro es que creció junto a su padre en el norte y se ganó la confianza de los grandes generales del ejército: Quisquis, Chalcuchímac y Rumiñahui.

La guerra civil contra Huáscar

Hacia 1528, una epidemia que probablemente era viruela, llegada desde las colonias españolas antes que los propios españoles, mató a Huayna Cápac en Quito y también a su heredero designado. En el Cuzco, la nobleza proclamó Sapa Inca a Huáscar, otro hijo de Huayna Cápac. Atahualpa se quedó en el norte con el ejército veterano.

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Las tensiones desembocaron hacia 1529 en una guerra civil. Los generales de Atahualpa avanzaron hacia el sur, derrotaron a las tropas de Huáscar y en 1532 lo capturaron cerca del Cuzco, donde Quisquis mató a numerosos parientes y partidarios del inca vencido. Atahualpa esperaba en Cajamarca, de camino a la capital para ser coronado, cuando recibió noticias de un grupo de extranjeros que avanzaba desde la costa.

Cajamarca, 16 de noviembre de 1532

Atahualpa conocía la presencia de los españoles desde hacía meses y los dejó llegar: eran menos de doscientos y él tenía decenas de miles de soldados. El 15 de noviembre, Hernando de Soto y Hernando Pizarro lo visitaron en los baños termales cercanos a la ciudad y lo invitaron a reunirse con Pizarro.

Al día siguiente, Atahualpa entró en la plaza de Cajamarca en andas, rodeado de miles de acompañantes sin armas de guerra. El fraile Vicente de Valverde, con el intérprete Felipillo, le exigió aceptar el cristianismo y la soberanía de Carlos I y le tendió un libro sagrado. El inca lo examinó y lo dejó caer. Era la señal: los españoles, escondidos en los edificios que rodeaban la plaza, dispararon los cañones y cargaron a caballo. En menos de dos horas mataron a miles de personas. Pizarro capturó personalmente a Atahualpa. Los detalles del ataque los contamos en las grandes batallas de la conquista.

Pizarro capturando a Atahualpa en Cajamarca
La captura de Atahualpa en Cajamarca

El cuarto del rescate

Prisionero, Atahualpa entendió pronto que lo que más querían sus captores era el oro. Ofreció llenar una habitación de unos 6,7 por 5,2 metros hasta la altura de su mano levantada, y dos veces más con plata. Durante meses, llamas cargadas de piezas de orfebrería llegaron desde todo el imperio, incluidas las láminas de oro arrancadas del templo del Sol, el Coricancha, en el Cuzco. Casi todo se fundió: más de 6 toneladas de oro y unas 12 de plata. El llamado Cuarto del Rescate todavía puede visitarse en Cajamarca, aunque se discute si es la habitación original.

Desde su prisión, Atahualpa siguió gobernando. Según los cronistas, aprendió rápidamente a jugar al ajedrez con sus guardianes. También ordenó, temiendo que los españoles se aliaran con su hermano, la muerte de Huáscar, que fue asesinado por sus captores.

El juicio y la ejecución

Una vez repartido el botín, Atahualpa vivo era un estorbo y un peligro. Corrían rumores de que un ejército se acercaba para liberarlo, y los hombres de Almagro, llegados después de Cajamarca y excluidos del reparto, presionaban para avanzar hacia el Cuzco. Pizarro lo sometió a un juicio sumario por el asesinato de Huáscar, por idolatría y por conspirar contra los españoles. Fue condenado a la hoguera, pero al aceptar el bautismo, con el nombre de Francisco, la pena se cambió por el garrote. Lo ejecutaron el 26 de julio de 1533.

Varios españoles, como Hernando de Soto, que había salido a comprobar los rumores y no encontró ningún ejército, condenaron la ejecución. Carlos I también la desaprobó, aunque no castigó a sus responsables.

Después de Atahualpa

Pizarro instaló como inca títere a Túpac Huallpa, que murió a los pocos meses, y después a Manco Inca, otro hijo de Huayna Cápac del bando de Huáscar. En el norte, el general Rumiñahui siguió combatiendo a los españoles hasta 1535. Manco Inca se rebeló en 1536 y fundó el Estado inca de Vilcabamba, que resistió hasta la ejecución de Túpac Amaru en 1572.

Legado

La memoria de Atahualpa es distinta en Perú y en Ecuador. En Ecuador se le considera un héroe nacional, símbolo de un poder nacido en el norte andino, y su nombre lleva el principal estadio de Quito. En Perú, la tradición cuzqueña lo vio durante siglos como un usurpador, aunque hoy predomina su imagen como víctima de la conquista. El dramático encuentro de Cajamarca sigue representado en la Tragedia del fin de Atahualpa, una obra teatral en quechua que se escenifica en fiestas andinas. Puedes ampliar en el 12 de octubre en Perú y en Ecuador.

Preguntas frecuentes

¿Fue Atahualpa el último inca?

Fue el último Sapa Inca que gobernó el imperio completo e independiente. Después hubo incas títeres bajo los españoles y los incas de Vilcabamba, el último de los cuales fue Túpac Amaru (1572).

¿Cuánto oro pagó Atahualpa?

El rescate fundido sumó más de 6 toneladas de oro y unas 12 de plata, repartidas entre los hombres de Pizarro, Almagro y el quinto real de la Corona.

¿Por qué ejecutaron a Atahualpa?

Oficialmente, por el asesinato de Huáscar y por conspirar contra los españoles. En la práctica, porque, pagado el rescate, Pizarro lo consideraba un peligro y quería avanzar hacia el Cuzco.

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