La colonización española y la encomienda
Tras los viajes de Colón, la Corona de Castilla tuvo que decidir cómo gobernar unas tierras inmensas y a millones de personas que no habían pedido ser sus vasallos. La respuesta se construyó sobre la marcha durante el siglo XVI: virreinatos, audiencias y cabildos para el gobierno; la Casa de Contratación y el Consejo de Indias desde la Península; y, para obtener trabajo y tributo de los indígenas, una institución que se convirtió en el centro de la polémica: la encomienda.
En esta página explicamos qué era exactamente la encomienda, cómo nació en el Caribe, cómo intentó reformarla la Corona y qué la sustituyó, y repasamos las instituciones de la colonización española.

Contenido
- Qué era la encomienda
- Origen: La Española y Nicolás de Ovando
- Montesinos y las Leyes de Burgos (1512)
- La encomienda en México y Perú
- Las Leyes Nuevas (1542) y la rebelión de los encomenderos
- La Junta de Valladolid
- Las instituciones de la colonización
- Declive y legado
- Preguntas frecuentes
Qué era la encomienda
La encomienda era una concesión de la Corona a un colono, el encomendero, por la que un grupo de indígenas (una aldea, un señorío o parte de él) quedaba «encomendado» a su cuidado. Los indígenas debían entregarle tributo en especie, en dinero o en trabajo. A cambio, el encomendero debía protegerlos, pagar su instrucción cristiana y servir militarmente al rey. El nombre y la idea venían de la Reconquista peninsular.
Dos precisiones son importantes. La encomienda no daba la propiedad de la tierra: los indígenas conservaban jurídicamente sus tierras y eran vasallos libres de la Corona, no esclavos. Pero en la práctica, sobre todo en las primeras décadas y lejos del control real, funcionó como un sistema de trabajo forzado con abusos enormes.
Grandes protagonistas del Descubrimiento de América
Conoce los personajes clave de la historia relacionados con el Descubrimiento de América. Aquellas figuras destacadas que dejaron una huella imborrable en la historia de la humanidad. Cristóbal Colón, Cuauhtémoc, Isabel I de Castilla, Moctezuma II, Hernán Cortés y más.
Origen: La Española y Nicolás de Ovando
Su antecedente fueron los repartos de indígenas que hicieron Colón y sus hermanos en La Española para obtener oro y alimentos, como contamos en los viajes de Colón. En 1500 la reina Isabel prohibió esclavizar a los taínos y los declaró vasallos libres. Pero en 1503, ante la falta de mano de obra, autorizó al nuevo gobernador, Nicolás de Ovando, a obligarles a trabajar a cambio de un salario y de instrucción religiosa. Ovando lo aplicó repartiendo a los taínos entre los colonos para trabajar en los lavaderos de oro y en el campo.
El resultado fue una catástrofe. Combinado con las epidemias y la guerra, el sistema hundió la población taína en apenas dos décadas, como explicamos en el impacto en las culturas indígenas.
Montesinos y las Leyes de Burgos (1512)
La primera denuncia pública llegó en diciembre de 1511, con el sermón del dominico Antonio de Montesinos en Santo Domingo, que preguntaba a los encomenderos con qué derecho y con qué justicia tenían a los indígenas «en tan cruel y horrible servidumbre». Fernando el Católico convocó una junta de teólogos y juristas que produjo las Leyes de Burgos (1512), el primer código sobre el trato a los indígenas. Mantenían la encomienda, pero regulaban la jornada, la alimentación, el descanso y el trabajo de mujeres y niños, y prohibían los castigos físicos. Se cumplieron poco.

La encomienda en México y Perú
Tras la conquista de Tenochtitlan, Hernán Cortés repartió encomiendas entre sus hombres a partir de 1522, a pesar de que Carlos I le había ordenado no hacerlo. Él mismo se reservó decenas de miles de tributarios en el valle de Oaxaca y otras regiones. Lo mismo hizo Francisco Pizarro en Perú a partir de 1532. En el continente la encomienda se apoyó en los sistemas de tributo que ya existían bajo mexicas e incas, y los caciques indígenas actuaron como intermediarios. Los encomenderos se convirtieron en la primera aristocracia colonial.
Las Leyes Nuevas (1542) y la rebelión de los encomenderos
La campaña de Bartolomé de las Casas, él mismo encomendero arrepentido, y de otros religiosos llevó a Carlos I a promulgar en 1542 las Leyes Nuevas. Prohibían esclavizar a los indígenas por cualquier causa, impedían conceder nuevas encomiendas y establecían que las existentes se extinguirían a la muerte de su titular.
La reacción de los encomenderos fue violenta. En Perú, Gonzalo Pizarro encabezó una rebelión y sus partidarios mataron al virrey Blasco Núñez Vela en 1546. La Corona tuvo que dar marcha atrás en 1545 y permitió heredar las encomiendas durante una o dos generaciones. Aun así, a partir de entonces la institución quedó cada vez más sometida al control real y el tributo se fue fijando en tasas oficiales.
La Junta de Valladolid
En 1550 y 1551, Carlos I suspendió las nuevas conquistas mientras una junta de teólogos y juristas debatía en Valladolid si era lícito hacer la guerra a los indígenas para evangelizarlos. Juan Ginés de Sepúlveda defendió, apoyándose en Aristóteles, que algunos pueblos eran «esclavos por naturaleza» y que la guerra era justa. Las Casas sostuvo que los indígenas eran plenamente racionales y que solo cabía la conversión pacífica. La junta no emitió un veredicto formal, pero aquel debate es uno de los primeros grandes debates sobre los derechos de los pueblos conquistados. Lo ampliamos en la evangelización y la Iglesia en el Nuevo Mundo.
Las instituciones de la colonización
- Casa de Contratación (Sevilla, 1503): control del comercio, la navegación y los pasajeros.
- Consejo de Indias (1524): máximo órgano de gobierno y justicia para América, junto al rey.
- Virreinatos: Nueva España (1535) y Perú (1542). En el siglo XVIII se añadieron Nueva Granada y Río de la Plata.
- Audiencias: tribunales y órganos de gobierno; la primera, la de Santo Domingo (1511).
- Cabildos: gobiernos municipales de las ciudades españolas y de los pueblos de indios.
La colonización fue sobre todo urbana. Ciudades como Santo Domingo (1496-1498), México (reconstruida sobre Tenochtitlan), Lima (1535) o Bogotá (1538) se trazaron en cuadrícula alrededor de una plaza mayor, un modelo que las Ordenanzas de Felipe II de 1573 convirtieron en norma. Se calcula que durante el siglo XVI emigraron a América unos 250.000 españoles, muchos de ellos andaluces y extremeños.
Declive y legado
Desde mediados del siglo XVI la encomienda perdió importancia frente a otras formas de trabajo: el repartimiento en Nueva España y la mita en los Andes, sistemas de trabajo rotativo obligatorio controlados por las autoridades, y después el trabajo asalariado y el peonaje en las haciendas, grandes propiedades agrarias que sí se basaban en la propiedad de la tierra. Felipe V decretó la abolición general de las encomiendas en 1718-1720, aunque sobrevivieron en zonas periféricas como Paraguay hasta finales del siglo XVIII.
Su legado es la profunda desigualdad entre una élite de origen europeo y una mayoría indígena y mestiza, que marcó la historia de América Latina. También dejó una tradición jurídica de protección de los indígenas, a menudo incumplida pero que los propios pueblos usaron para defenderse ante los tribunales.
Preguntas frecuentes
¿Era la encomienda una forma de esclavitud?
Jurídicamente no: los indígenas encomendados eran vasallos libres y no podían venderse. En la práctica, sobre todo en el Caribe y en las primeras décadas, fue un trabajo forzado muy próximo a la esclavitud.
¿Qué diferencia hay entre encomienda y hacienda?
La encomienda daba derecho al tributo o al trabajo de un grupo de indígenas, no a la tierra. La hacienda era una propiedad agraria privada que funcionaba con trabajadores propios.
¿Cuándo se abolió la encomienda?
Las Leyes Nuevas de 1542 intentaron extinguirla, pero la Corona tuvo que retroceder. La abolición general la decretó Felipe V entre 1718 y 1720.