La evangelización y la Iglesia en el Nuevo Mundo
La conversión de los pueblos americanos al cristianismo fue, al menos sobre el papel, la justificación principal del dominio castellano en América: las bulas papales de 1493 concedían las nuevas tierras a los Reyes Católicos con la obligación de evangelizarlas. En la práctica, la Iglesia fue a la vez instrumento del poder colonial, destructora de religiones y patrimonios indígenas, y la principal voz crítica contra los abusos de los conquistadores.
Esta página repasa cómo se organizó la evangelización, qué métodos usaron las órdenes religiosas, qué se destruyó y qué se conservó, y cómo nació el catolicismo mestizo que hoy caracteriza a gran parte de América Latina.

Contenido
- Las bulas y el Patronato regio
- Las órdenes religiosas
- Lenguas, imágenes y escuelas: los métodos
- Los defensores de los indígenas
- Destrucción y conservación de las culturas indígenas
- Las reducciones jesuitas del Paraguay
- Un catolicismo propio: Guadalupe y el sincretismo
- Preguntas frecuentes
Las bulas y el Patronato regio
En 1493, el papa Alejandro VI concedió a los Reyes Católicos, mediante la bula Inter caetera, el dominio de las tierras descubiertas a cambio de enviar «varones probos y temerosos de Dios» para instruir a sus habitantes en la fe. La cuestión diplomática con Portugal se resolvió después en el Tratado de Tordesillas. En 1508 Julio II otorgó a la Corona el Patronato regio: el rey proponía a los obispos, fundaba diócesis y cobraba los diezmos. La Iglesia americana quedó así estrechamente unida a la monarquía, mucho más que en Europa.
Ya en el segundo viaje de Colón (1493) viajaron los primeros religiosos, encabezados por el benedictino Bernardo Boil. En las anotaciones de su diario del 12 de octubre de 1492, el propio Colón escribía que los lucayos «ligeramente se harían cristianos», como recordamos en la llegada a Guanahaní.
Grandes protagonistas del Descubrimiento de América
Conoce los personajes clave de la historia relacionados con el Descubrimiento de América. Aquellas figuras destacadas que dejaron una huella imborrable en la historia de la humanidad. Cristóbal Colón, Cuauhtémoc, Isabel I de Castilla, Moctezuma II, Hernán Cortés y más.
Las órdenes religiosas
La evangelización del siglo XVI fue obra sobre todo de las órdenes mendicantes. En 1524 llegaron a México los «doce apóstoles» franciscanos de fray Martín de Valencia, a los que Cortés recibió de rodillas ante los señores indígenas. Les siguieron los dominicos (1526) y los agustinos (1533). Los jesuitas llegaron más tarde, a Perú en 1568 y a México en 1572, y destacaron en la educación y en las misiones de frontera. Los frailes se repartieron el territorio y levantaron cientos de conventos, muchos de ellos con grandes atrios y capillas abiertas para predicar a multitudes al aire libre.
Lenguas, imágenes y escuelas: los métodos
Los primeros misioneros aprendieron las lenguas indígenas y predicaron en ellas. Escribieron gramáticas, diccionarios y catecismos en náhuatl, quechua, aimara, guaraní o maya, y usaron imágenes, teatro, música y procesiones. La primera imprenta de América funcionó en México desde 1539, y el primer libro impreso en América del Sur, en Lima en 1584, fue un catecismo trilingüe en castellano, quechua y aimara aprobado por el Tercer Concilio Limense.
En 1536 los franciscanos fundaron el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco para hijos de la nobleza nahua, que aprendieron latín, retórica y filosofía y colaboraron con los frailes en la redacción de obras en náhuatl. Los bautismos masivos de las primeras décadas, de cientos de miles de personas según los cronistas franciscanos, plantearon pronto la pregunta de hasta qué punto aquellas conversiones eran sinceras.
Los defensores de los indígenas
De la propia Iglesia salieron las críticas más duras a la conquista. En diciembre de 1511 el dominico Antonio de Montesinos predicó en Santo Domingo contra los encomenderos:
«Todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.»
Sermón de fray Antonio de Montesinos, Santo Domingo, 1511 (según Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias)
Bartolomé de las Casas, que había sido encomendero, dedicó medio siglo a denunciar los abusos y a defender la conversión pacífica. En Salamanca, el dominico Francisco de Vitoria cuestionó en sus lecciones de 1539 los títulos que justificaban la conquista y sentó bases del derecho internacional. En Michoacán, el obispo Vasco de Quiroga organizó pueblos-hospital inspirados en la Utopía de Tomás Moro. Sus ideas influyeron en las Leyes Nuevas de 1542 y en la Junta de Valladolid, que explicamos en la colonización y la encomienda.
Destrucción y conservación de las culturas indígenas
La otra cara fue la destrucción sistemática de templos, imágenes y libros considerados idolátricos. El obispo Juan de Zumárraga en México o fray Diego de Landa en Yucatán, que en 1562 quemó códices mayas en Maní, son los ejemplos más citados. Muchas iglesias se levantaron sobre antiguos templos, como la catedral de México junto al Templo Mayor o el convento de Santo Domingo sobre el Coricancha del Cuzco. En el siglo XVII, en Perú, las campañas de «extirpación de idolatrías» persiguieron los cultos andinos que sobrevivían.
Al mismo tiempo, algunos frailes salvaron una parte enorme del conocimiento sobre las culturas que combatían. Fray Bernardino de Sahagún dedicó décadas, con colaboradores nahuas, a recopilar la Historia general de las cosas de la Nueva España, conocida como Códice Florentino, una de las fuentes más valiosas sobre el mundo mexica. Desde 1571 los indígenas quedaron fuera de la jurisdicción de la Inquisición, por considerarse cristianos nuevos. Las consecuencias culturales de todo ello se tratan en el impacto en las culturas indígenas.
Las reducciones jesuitas del Paraguay
Desde 1609 los jesuitas fundaron entre los guaraníes, en los actuales Paraguay, Argentina y Brasil, unas treinta reducciones: pueblos misionales donde llegaron a vivir más de 100.000 personas, con gobierno propio bajo tutela de los padres, economía comunal, talleres de música y artesanía y el guaraní como lengua común. Los colonos no podían entrar en ellas. Para defenderse de los cazadores de esclavos paulistas, los guaraníes fueron armados y en 1641 los derrotaron en la batalla de Mbororé.
El experimento terminó con la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles en 1767. Hoy sus ruinas, como las de San Ignacio Miní o Trinidad, son Patrimonio de la Humanidad. Sobre los países de la región, consulta el 12 de octubre en Paraguay.
Un catolicismo propio: Guadalupe y el sincretismo
El resultado no fue una simple sustitución de religiones, sino un catolicismo con rasgos propios. Según la tradición, en diciembre de 1531 la Virgen se apareció al indígena Juan Diego en el cerro del Tepeyac, donde antes se veneraba a la diosa Tonantzin. El culto a la Virgen de Guadalupe, documentado desde mediados del siglo XVI, se convirtió en el gran símbolo religioso y después nacional de México. En los Andes, el culto a la Virgen se unió al de la Pachamama, y en toda América las fiestas de los santos patronos incorporaron danzas, música y rituales de origen indígena y africano.
Hoy América Latina reúne a cerca del 40 % de los católicos del mundo, y en 2013 un argentino, Francisco, se convirtió en el primer papa americano. En 1992, con motivo del V Centenario, la Iglesia volvió a debatir públicamente sobre el sentido de la evangelización.
Preguntas frecuentes
¿Qué órdenes religiosas evangelizaron América?
Principalmente franciscanos, dominicos, agustinos, mercedarios y, desde la década de 1560, jesuitas.
¿Qué era el Patronato regio?
El conjunto de derechos que el papado concedió a la Corona sobre la Iglesia en América: proponer obispos, crear diócesis y administrar los diezmos, a cambio de financiar la evangelización.
¿Se obligó a los indígenas a convertirse?
La doctrina oficial exigía que la conversión fuera voluntaria, pero en la práctica hubo fuerte presión: destrucción de templos, castigos por practicar la religión antigua y obligación de asistir a la doctrina.