El fin del mito de Asia: cómo Europa descubrió que América era un continente
Cristóbal Colón murió en 1506 convencido de haber llegado a Asia. Por eso las tierras que encontró se llamaron «Indias» y sus habitantes, «indios». Pero en apenas treinta años la evidencia acumulada por navegantes, cosmógrafos e impresores obligó a Europa a aceptar algo que ningún mapa anterior contenía: entre Europa y Asia había un continente entero y un océano más grande que el Atlántico.
Aquí contamos de dónde venía el error de Colón, quién empezó a hablar de un «Nuevo Mundo», por qué el continente acabó llamándose América y qué viajes confirmaron definitivamente su tamaño.

Contenido
- El mundo según Colón
- Buscando Asia en el Caribe
- «Nuevo Mundo»: las primeras dudas
- 1507: el nombre de América
- Balboa y Magallanes: el océano que faltaba
- Consecuencias de un continente nuevo
- Preguntas frecuentes
El mundo según Colón
La geografía de Colón era la de los libros que leyó y anotó: la Geografía de Ptolomeo, el Imago mundi del cardenal Pierre d’Ailly, el relato de Marco Polo y las ideas del florentino Paolo Toscanelli, que en 1474 había propuesto llegar a Asia por el oeste. Todos coincidían en que la Tierra era esférica, pero Colón combinó los datos más favorables a su proyecto: un planeta más pequeño de lo real, una Asia que se extendía mucho hacia el este y el Cipango (Japón) de Marco Polo a gran distancia del continente.
Con esas cuentas, Japón quedaba a unas 2.400 millas náuticas de Canarias, cuando en realidad está a más de 10.000. Los expertos de Portugal y de Castilla que rechazaron el proyecto tenían razón en los números. Lo que nadie sabía era que a la distancia que Colón calculaba había, por casualidad, otras tierras.
Grandes protagonistas del Descubrimiento de América
Conoce los personajes clave de la historia relacionados con el Descubrimiento de América. Aquellas figuras destacadas que dejaron una huella imborrable en la historia de la humanidad. Cristóbal Colón, Cuauhtémoc, Isabel I de Castilla, Moctezuma II, Hernán Cortés y más.
Buscando Asia en el Caribe
Durante sus cuatro viajes, Colón interpretó todo lo que veía en clave asiática. En Cuba creyó oír «Cubanacan», el nombre de una región del interior, y entendió «Gran Kan»; envió una embajada en busca de su corte y llamó «indios» a los taínos. En junio de 1494 hizo jurar ante escribano a sus tripulantes que Cuba no era una isla sino tierra firme, el extremo de Asia, bajo pena de multa y de que les cortaran la lengua si decían lo contrario.
En el tercer viaje, ante la desembocadura del Orinoco, admitió que estaba ante una «tierra firme» enorme y desconocida, pero la integró en su visión religiosa: pensó que allí podría estar el Paraíso terrenal. En el cuarto, en la costa de Centroamérica, escribió a los Reyes que el río Ganges quedaba a pocas jornadas. Nunca rectificó.
«Nuevo Mundo»: las primeras dudas
Las dudas surgieron muy pronto. Ya en 1493, el humanista Pedro Mártir de Anglería, que vivía en la corte de los Reyes Católicos, hablaba en sus cartas de un «nuevo orbe», aunque sin negar del todo la hipótesis asiática. El mapa de Juan de la Cosa, de 1500, dibuja ya una costa continua desde el Caribe hasta Brasil.
El paso decisivo lo dio Américo Vespucio. Tras recorrer la costa de Brasil al servicio de Portugal en 1501-1502, comprobó que se extendía mucho hacia el sur, mucho más allá de lo que permitía cualquier mapa de Asia. El opúsculo Mundus Novus, publicado hacia 1503 a partir de una carta suya, afirmaba que aquellas regiones podían llamarse con justicia un «nuevo mundo», desconocido para los antiguos. Fue uno de los textos más leídos de su tiempo, aunque los historiadores discuten hasta qué punto lo escribió él o lo retocaron sus editores.

1507: el nombre de América
En 1507, en la pequeña ciudad lorenesa de Saint-Dié, el cartógrafo Martin Waldseemüller y el humanista Matthias Ringmann publicaron un gran mapamundi y un libro que lo acompañaba, la Cosmographiae Introductio. En el mapa, las tierras del sur aparecen como un continente rodeado de agua y rotuladas con un nombre nuevo: America. El libro explicaba la elección:
«No veo con qué derecho podría nadie impedir que se la llame Amerige, es decir, tierra de Américo, o America, por Américo, su descubridor, hombre de sagaz ingenio.»
Cosmographiae Introductio, Saint-Dié, 1507 (traducción del latín)
Waldseemüller dudó después y en mapas posteriores volvió a llamarlo «Terra Incognita», pero el nombre ya circulaba. Mercator lo extendió a todo el continente, norte y sur, en 1538. En España se siguió hablando oficialmente de «las Indias» hasta el siglo XVIII. La única copia conservada del mapa de 1507 la compró la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en 2003. Lo contamos con más detalle en la cartografía después del Descubrimiento.
Balboa y Magallanes: el océano que faltaba
Quedaba por demostrar que entre el nuevo continente y Asia había mar. En septiembre de 1513, Vasco Núñez de Balboa cruzó el istmo de Panamá y desde una cima vio un océano al que llamó Mar del Sur. Ese mar era el Pacífico, pero nadie sabía todavía lo ancho que era.
La respuesta la dio la expedición de Fernando de Magallanes, que salió de Sanlúcar en 1519 al servicio de Carlos I. En 1520 encontró el estrecho que lleva su nombre y después tardó más de tres meses en cruzar el Pacífico, con la tripulación diezmada por el hambre y el escorbuto. Magallanes murió en Filipinas en 1521 y Juan Sebastián Elcano completó la primera vuelta al mundo al regresar a Sanlúcar en septiembre de 1522 con la nao Victoria y 18 hombres. Desde entonces quedó claro que el planeta era mucho más grande de lo que Colón había supuesto. Sobre estas rutas, consulta las rutas de navegación y exploración.

La última pieza tardó dos siglos: en 1728 el navegante danés Vitus Bering, al servicio de Rusia, atravesó el estrecho que separa Siberia de Alaska y confirmó que tampoco por el norte América y Asia estaban unidas.
Consecuencias de un continente nuevo
Aceptar la existencia de un continente desconocido para Aristóteles, Ptolomeo y la Biblia fue un golpe a la autoridad de los saberes antiguos. Contribuyó a que la observación y la experiencia ganaran peso frente a los libros, un cambio que exploramos en las transformaciones en Europa.
Tuvo también consecuencias políticas inmediatas. El reparto de Tordesillas (1494) se había pensado para unas islas en el camino de Asia. Ahora había que repartirse un continente y, con la vuelta al mundo, también el otro lado del planeta, lo que llevó a Castilla y Portugal a la disputa por las Molucas. Y las demás potencias europeas, que no aceptaban aquel reparto, lanzaron sus propias exploraciones.
Preguntas frecuentes
¿Sabía Colón que había llegado a un nuevo continente?
No. Reconoció en 1498 que había encontrado una gran «tierra firme», pero hasta su muerte sostuvo que estaba cerca de Asia.
¿Por qué América no se llama Colombia?
Porque el nombre lo propusieron en 1507 Waldseemüller y Ringmann, que atribuían a Américo Vespucio la idea de que era un mundo nuevo. El nombre de Colón quedó después en países, ciudades y en el propio adjetivo «colombino».
¿Por qué se llama «indios» a los pueblos de América?
Porque Colón creyó haber llegado a las Indias, el nombre que entonces se daba a Asia oriental. Hoy se prefieren términos como pueblos indígenas u originarios.